El Real Betis, a pesar de todos los defectos vistos hasta hoy, diez de noviembre, no es un mal equipo. Mueve la pelota con criterio, tiene mucho peligro –que no gol- de tres cuartos de campo hacia delante, tiene a muy buenos lanzadores de balón parado. Pero todo ello no tiene sentido si cuando llegas a la portería ajena no tiras o lo haces sin fuerza suficiente para inquietar. Ello sumado a su nefasta defensa fue lo que le hizo perder tres puntos muy importantes contra un Atlético de Madrid al que le bastó aprovechar los errores de los andaluces para volver a Madrid con una victoria más en la clasificación. Con el pique de Setién y Simeone como telón de fondo y demostrado en la sobremotivación que ambos tuvieron con el árbitro en varios momentos del encuentro, el Betis tuvo el balón durante todo el partido. Y durante la primera media hora además lo hizo cerca de la meta de Oblak, aunque sin hacer mucho peligro excepto dos tiritos de Boudebouz  y de Sergio León sin fuerza como para generar el “uy” en la grada. El partido vivía en el campo de un Atlético de Madrid que se veía desbordado por los verdiblancos en cuanto a posesión pero no en cuanto a ocasiones. Y si algo es el cuadro rojiblanco, es un club que aprovecha muy bien sus oportunidades. Si unes esta condición a que la defensa del Betis tiene tendencia en cada partido a convertirse en Papá Noel. Y así nació la jugada del gol de Saúl: un balón largo hacia la banda derecha, Durmisi estaba desparecido y Tello ayudó a su lateral con la mirada, lo que permitió que el jugador del Atleti centrase con toda la tranquilidad del mundo, los dos centrales dejaron pasar el balón y Saúl le cogió la espalda a Barragán como un pardillo. El 0-1 pudo ser un 0-2 de inmediato porque en cuanto sacó el Betis los colchoneros se plantaron con pasmosa facilidad nuevamente ante Adán que salvó la situación. El guión de la película apenas varió en su segundo acto. Con la excepción de que el Atleti tuvo más el balón y a los verdiblancos le costó mucho más llegar a la portería de Oblak. Para como de males, Guardado se lesionó muscularmente. Y en el banco había poca cosa: Camarasa y poco más. Setién lo intentó metiendo a Julio Gracia y a Aitor pero ninguno de los dos tuvo relevancia en el juego. Tello tuvo la más clara en la segunda parte con una volea que Oblak desvió a córner con una buena estirada. Fue de lo poco que el personal pudo llevarse a la boca en la segunda parte para un Betis que lleva ya cinco partidos sin ganar y aunque hoy mejoró su imagen, la semana que viene tiene en Málaga una auténtica final para Setién.

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