Me dejó frío el Betis después de lo que pasó en Cornellá-el Prat. Es cierto que no mereció perder, pero no menos cierto es que tampoco mereció ganar. Da la sensación de que los de Setién físicamente han bajado un punto desde el partido del Valencia. Incluso las declaraciones de algunos jugadores me han pensar que el halago les ha debilitado demasiado. Se plantó el Betis con bajas y con dudas, lo que permitió a jugadores como Nahuel o Amat entras en el once. Y aunque el Betis comenzó bien algo no tenía buena pinta. Le costaba tener el control del partido, le costaba meterle al encuentro una marcha más, lo que hizo que el Espanyol se viniera arriba poco a poco. Hermoso trató de sorprender a Adán desde su campo, pero una buena mano del madrileño lo evitó. Fabián probó fortuna minutos después con un buen tiro desde lejos pero la ruleta de la suerte decidió que el balón se estrellase en la cruceta. Betis y Espanyol jugaban a no darse golpes, o por lo menos que no fueran golpes muy fuertes. Los pericos en la segunda parte se vinieron arriba y el Betis sufría. Cuando este equipo no tiene el balón sufre una barbaridad. Era el día en el que el Betis sacaba el balón con más o menos facilidad, pero al llegar a tres cuartos de campo se apagaba la luz. Joaquín, Guardado, Fabián, Sanabria…. Todos estaban mucho más desdibujados que en citas anteriores. Y sin hacer nada del otro mundo el Espanyol se adelantó en el marcador. Un balón largo, una defensa de Amat y Mandi excesivamente simpática sobre Gerard Moreno y el remate del delantero catalán que fusiló a Adán. Sin Sanabria y Fabián pero con León y Boudebouz en el campo lo intentó el Betis, pero no era el día. Cuando no era un mal centro es que no había nadie en la zona de remate, y cuando había alguien estaba ahí la zaga perica o Pau López para soliviantar cualquier ataque de peligro por los andaluces. Por su parte, el Espanyol seguía jugando a tirar contras y a aprovechar los innumerables regalos del Betis defensivamente a balón parado. El viernes, una oportunidad fantástica contra el Getafe para levantarse y recomponerse sin perder de vista nunca que el objetivo único y primordial que hay es el siguiente partido. Quien ya piense en Europa, que sea atente a sus consecuencias.

Dejar respuesta