El Real Betis se impuso al Deportivo Alavés por un 2 – 0 fundamentado especialmente en un delantero como Sanabria, que este año parece que sí está justificando el precio de su fichaje, por un Adán que tiró del equipo cuando en la segunda parte el Betis no estuvo al nivel que exigía el partido y por un arbitraje que se erigió como decisivo para los andaluces en momentos claves del partido. Con un Benito Villamarín que buscaba un récord de asistencia que no logró, Betis y Alavés saltaban al campo buscando una victoria vital para ambos equipos. Los locales querían no perder fuelle respecto a la zona alta de la clasificación y el Alavés intentando huir del pozo. Los andaluces presentaban hasta cinco cambios respecto a la derrota frente al Valencia con Campbell, Tosca, Amat, Camarasa y la vuelta de Javi García al once, frente a un Alavés cuyo planteamiento era una absoluta declaración de intenciones: once tíos ahí detrás, bien plantados y que en cuanto pudieran buscasen la contra en dirección a la portería de Adán. Y el Betis no podía con dicho planteamiento. Esa acumulación de hombres por el centro impedía brillar a gente como Guardado o Joaquín obligando a circular el balón por las bandas, especialmente por la derecha de Barragán y de un Campbell muy eléctrico y participativo. Precisamente por una internada desde la banda diestra acabó con el muro vitoriano a los pocos minutos de comenzar el partido. Un buen centro de Barragán lo aprovechó Sanabria con un escorzo impresionante para desatascar al Betis y para revolucionar a un público ya revolucionado de por sí por las altas temperaturas a la hora del partido. El partido cambió. El Alavés se veía obligado a tirar hacia delante y el Betis bajó sus pulsaciones intentando evitar partidos locos como los que procedían a los de Setién. Sin embargo el Alavés llegó al descanso mejor, dando más sensación de peligro e incluso con alguna acción arbitral que pudo cambiar el marcador como fue ese polémico penalti no pitado de Mandi sobre Munir. El Alavés confirmó su mejoría en la segunda parte. Fue coger el balón y el Betis comenzó a sufrir. Daba la sensación de que el empate podía llegar de un momento a otro. Y si no llegó fue gracias a Antonio Adán, estelar con dos paradas que hicieron respirar al bético. Y gracias otra vez al colegiado del encuentro, que entendió como fueras de juego dos acciones en las que Munir partía de posición correcta para quedarse solo delante del madrileño. El Betis mientras tanto, tiraba contras pero sin encontrar la fórmula de llegar a la portería de Pacheco hasta que en una de ellas encontraron a Guardado y ahí la contra con toda la pinta de gol se convirtió en tal gracias a un gol en propia puerta de Alexis. Triunfo trabajado del Betis, que le ayuda a recuperar confianza después de esa sangría de goles recibidos en los últimos encuentros frente a la Real Sociedad y frente al Valencia en un Villamarín que una vez más, se erigió como la caldera de la que deben salir la menor cifra de puntos posibles. Y si se sigue jugando bien y se sigue teniendo tanto acierto de cara a puerta, mejor que mejor.

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