Si bien el Betis el pasado lunes en Cornellá mereció un empate, en esta jornada de viernes se podría decir que su empate frente al Getafe fue injusto. Los madrileños fueron mejores durante gran parte del partido y únicamente el  gol de Sanabria provocó que los azulinos replegasen líneas y el Betis se fuera arriba. Pero así es el fútbol y la vida: lo que un día pierdes de forma injusta, el viernes lo ganas de igual forma. Aún así, Setién debe quitarse la venda y ver que su equipo está atravesando por un bajón, y ahora tiene un parón de dos semanas y media para volver a lograr la mejor versión de su tropa. Un Betis con el campo cambiado en el sorteo, ganado por el Getafe, se plantaba en el campo aún sin Durmisi y sin Feddal salía con todo al ruedo. Y el encuentro se le pudo poner de cara gracias a un remate de cabeza de Amat que repelió el larguero al segundo minuto de juego. El Betis mandaba pero su amistosa defensa, especialmente a balón parado le dio el primer problema de la noche. Una falta que Bergara coloca en la red de Adán. Si este equipo no mejora a balón parado, le va a ser casi imposible competir por los puestos altos. El Betis intentaba recomponerse del golpe pero no lo conseguía. Esa chispa que tenía en los primeros partidos la ha perdido. Siempre da un toque de más, los pases son previsibles y si la suerte le sonreía cada vez que tiraban a puerta, esa suerte ahora les da la espalda. Y si encima la defensa adelanta las Navidades como hizo Mandi en el segundo gol… Una contra magníficamente llevada en la banda derecha sin peligro teóricamente fue convertida en la asistencia perfecta para el ex bético Portillo cuando el central verdiblanco despejó hacia el centro y de tacón para que el malagueño disparase, siendo desviado el tiro por el propio Mandi.  0-2 y el Villamarín silbando. Sergio León estuvo a punto de recortar distancias inmediatamente, pero su tiro lo salvó Guaita. El paso por vestuarios no cambió al Betis. Cada contra de los madrileños era una sensación de peligro. Setién vio el panorama y metió a Sanabria y Boudebouz por Tosca y Camarasa. Y en una jugada que parecía no tener mayor importancia, el ariete paraguayo recogió el balón en la frontal, se giró y el partido cambió con el gol. El Getafe se echó atrás y el Betis ponía centros al área sin ningún tipo de respuesta. Ya con el Betis cerrando con tres por el cambio de Amat, Boudebouz demostró lo que vale. Recogió un balón en la frontal y su golpeo ajustado supuso el empate. Quedaba poco para el final pero el beticismo soñaba con un tercer gol que no llegó. El empate es un punto matemático, pero también tiene que ser un punto de inflexión para recuperar la senda.

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