El Villamarín este año se ha convertido en un estadio encantado en el que nadie sabe lo que puede pasar. Lo mismo un día un equipo convierte un 0-4 en un 3-4 que otro día se producen tres goles en cinco minutos como esta noche. Betis y Girona empataron en un partido marcado por el estrepitoso fallo de Tosca en el primer gol de los visitantes y por la locura final del partido. Los verdiblancos, deprimidos tras este bache-crisis-depresión o como quieran llamarlo, buscaba redimirse después del ridículo del otro día en Eibar. Y la afición le abroncó antes de que el partido diera comienzo. Una vez el árbitro pitó el inicio, vimos el mismo Betis que en los últimos partidos. Muy frágil en defensa, pero con muchísima dinamita en ataque. Y aunque eran los catalanes quienes dominaban el partido sacando la mejor versión de Adán, bien es cierto que el 1-0 pudo caer hasta en tres ocasiones de Guardado y de Sergio León que Bono, portero del Girona, se encargó de salvar. Y para más inri, fue el Girona quien se adelantó en la jugada más lógica del mundo. Un saque de puerta, una prolongación y un remate delante del portero. Una lógica que Tosca se encargó de romper al intentar sacar de forma acrobática un balón sin peligro. Esa acción es para que no vuelva a vestir la camiseta de las trece barras, pero tampoco es que su competencia lo borde. 0-1 al descanso y con el público haciendo compañía con la música de viento. Sin cambios tras el descanso, el partido no cambió. Adán siguió luciéndose por culpa de su mediocre defensa. El partido únicamente empezó a cambiar cuando Tello y Sanabria -¿por qué está en el banquillo?- salieron al campo. El Girona comenzó a guardar sus espaldas por lo que pudiera ocurrir. Y cuando Fabián saltó al campo y la defensa ya cerraba con tres, se confirmó. Una faltita sobre Sanabria fue acariciada por Guardado hasta la escuadra de la portería. Cinco  minutos por delante y los 45.000 presentes en el campo soñando con un 2-1. Pero como buen lugar hechizado, ocurrió lo contrario. En el minuto 93’, Durmisi se mostró débil defensivamente y el Girona hizo el segundo. Un jarro de agua fría y gestos negativos de incredulidad… que se convirtieron en positivos cuando en el saque de centro el Betis colgó el balón arriba, Sanabria no llegó pero Tello sí, quien recortó y ajustó al palo. Cinco partidos sin ganar, con malas sensaciones en el juego, con jugadores totalmente desaparecidos y con el entrenador tardando en hacer los cambios. A Setién se le cayó el equipo en Las Palmas en la segunda vuelta. ¿Se le está cayendo su Betis en noviembre? O su equipo espabila de forma definitiva, o probablemente acabe en el mismo lugar que Poyet, Sánchez del Amo y otros tantos que todos llevamos años escuchando.

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