Dos equipos con tendencia a la deriva pero resucitados con mano de entrenador se citaban en Heliópolis. Betis y Valencia, dos equipos con serias aspiraciones a estar en Europa se enfrentaban este domingo en un partido en el que los sevillanos echaron de menos a Javi García, apostando por un centro del campo con Fabián, Guardado y Narváez para intentar paliar su baja. El Betis comenzó de forma muy similar al día del Levante. Tenía la pelota, la sobaba, la acariciaba de lado a lado pero no era capaz de generar peligro ya que caía de forma insistente en fuera de juego, alguno que otro más que dudoso. Mientras tanto el Valencia esperaba su oportunidad, ya sea a la contra o a balón parado. Como así ocurrió. Un córner en el que el Betis en general y Fabián en particular defendió con la mirada permitió al Valencia adelantarse gracias a Kondogbia. Los verdiblancos intentaban espabilar pero nada más lejos de la realidad. Una buena parada de Adán y un mal despeje de la defensa andaluza permitieron a Guedes marcar el primer golazo ché de la noche. El Betis se iba al descanso tocado y aparentemente hundido pero siempre alentados por su afición. En la segunda parte el Betis intentaba recortar distancias, con más corazón que cabeza. Y en una de sus intentonas el árbitro pitó un penalti que Sergio León se encargó de tirar y Neto de parar. Cuando no sale nada, no sale. Los sevillanos siguieron intentándolo hasta que en otro córner de los visitantes se repitió la historia, solamente que esta vez el que marcó fue Rodrigo Moreno y Narváez el que apenas presentó oposición al remate. Y con un Betis ya a remolque, llegó el cuarto, en un remate de Santi Mina y trastocado por Mandi que se hizo imposible para Adán. Un jarro de agua fría había caído en el Villamarín. El Valencia era muy superior pero el resultado excesivo. Ya con Joel Campbell sobre el campo el partido entró en una locura absoluta. Un mal pase de Parejo convertido en brillante asistencia para Campbell permitió el presunto ‘gol del honor’ de los béticos. Pero dos minutos después Sanabria colocó el 2-4. Los presentes en el campo que no se habían marchado ya soñaban con una gesta épica. Una gesta que en el 84’ Tello, recién salido minutos antes hacía más cercana. Un partido de seis minutos con 0-1 en el marcador. Pero por aquel entonces el Betis ya había pagado el derrocamiento de tanto físico. Zaza hizo el quinto y Pereira puso el 3-6 definitivo con otro chicharrazo. Pero eso ya era lo de menos. El bético ya se había emocionado viendo que su equipo ha cambiado, que cuando pierde por goleada no se tira al callejón, que cree en sí mismo hasta el último momento y que tiene como único defecto su defensa. Un gigante con pies de barro.

Dejar respuesta