El Real Betis Balompié se impuso por 4 – 0 al Levante en la sexta jornada de Liga en una segunda parte donde los de Quique Setién practicaron un fútbol de ataque sobresaliente que consiguió perforar la portería rival en hasta cuatro ocasiones, convirtiendo así el Villamarín en una fiesta. Setién planteó cambios respecto al equipo que ganó en Madrid. Dio descanso a Feddal y arrancó el partido con dos delanteros arriba como es el caso de Sanabria y Sergio León, dejando en el banquillo a gente como Tello o Francis, los extremos titulares del anterior partido. Los primeros 45 minutos fueron de un dominio claro para el Betis en la posesión pero que los verdiblancos no supieron transformar este control del balón en ocasiones claras debido a que el Levante tuvo muy claro su planteamiento: mucho orden en el campo y a esperar atrás para salir lo más rápido posible en cuanto tuvieran ocasión. Los béticos no fueron capaces de romper con pases el orden defensivo de los valencianos y excepto un par de tiros de Sergio León y de Joaquín el partido se fue al descanso sin apenas nada que contar. La segunda parte fue totalmente distinta. El Betis salió totalmente revolucionado al campo y a los tres minutos ya había puesto el 1 – 0 en el marcador gracias a un jugadón colectivo al primer toque que culminó Sanabria, quien parece que empieza a coger la racha. Por fin, ya era hora. Cuando el Levante todavía estaba intentando recomponerse llegó el segundo. Fabián, en otro descomunal partido del canterano, agarró la bola en el centro del campo, condujo hasta el área rival amagando un par de veces hasta que la metió en la portería granota. 2 – 0  y el Villamarín estalló. Después llegaron el gol de Sergio León y el segundo de Sanabria. Pero eso ya importaba poco. El público verdiblanco estaba ya eufórico haciendo la ola y recitando los pases de sus jugadores entre olés. Una segunda parte para recordar durante mucho tiempo por su brillantez y que confirma la tercera victoria seguida en ocho días, quintos con 12 puntos en la jornada 6 y cogiendo velocidad de crucero en el método Setién. Y después de tantos años, por fin se le empieza a dar sentido a la letra del himno del centenario: “Y así sonarán los olés, al final de La Palmera…”

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