Poco más de cuatro horas para que el balón vuelva a rodar. Poco más de 240 minutos para que el Benito Villamarín vuelva a rugir con sus más de 50 mil socios. Ilusión, ganas y respeto es lo que se respira tanto en el vestuario, como en las gradas. La ilusión de volver a Europa y difundir el nombre Betis por diferentes países. Las ganas de hacer una temporada en la que por fin sellar el salto de calidad, que tanto tiempo lleva demandando la afición verdiblanca. Y, sin duda, el respeto y cautela que tanto ha repetido Quique Setién durante todos estos meses. Trabajar con cabeza, con frialdad y con los pies en la tierra. No echar las campanas al vuelo y no ir a por el trabajo fácil, sino a por la construcción de unos buenos cimientos para una mayor estabilidad.

Béticos, comienza un nuevo año cargado de emociones y esperanzas. Ha llegado el momento de que el Real Betis Balompié, desde su junta directiva encabezada por Ángel Haro, López Catalán y Serra Ferrer, hasta su secretaría técnica liderada por Quique Setién y Eder Sarabia realicen la ofrenda que el beticismo se merece. Resultados y hechos deportivos. Es cierto que las sensaciones (como decía Torrecilla) en el terreno de juego son importantes, pero los millares de béticos del mundo tienen hambre de victorias y, sobre todo, de Copas. Antes de que comience a rodar el balón y, sin olvidar aquello del respeto, los pies en la tierra y la cautela; salgamos al césped con hambre, entrega y coraje. Invito a los jugadores a que contemplen las gradas y que alimenten su alma con el amor que demuestra cada uno de los aficionados por el escudo de las 13 barras.

Creemos en vosotros. Creemos en ti, Betis.