A pesar de la finalización del estado de alarma, debido a la situación de Covid-19 seguimos condicionando nuestras rutinas, actividades y cultos religiosos. Un ejemplo ha sido la celebración del Corpus Christi en la Catedral de Sevilla, que por segundo año consecutivo debió adaptarse a las circunstancias derivadas de la pandemia.

Durante el día se extremaron las medidas y las cautelas en todos los actos que acoge el primer templo de la Archidiócesis. La aperturas de puertas para la celebración de la a Misa del Corpus Christi se llevo a cabo a las 9,00 horas de la mañana. El aforo estuvo limitado al 50 %, con arreglo a las normas establecidas por la Junta de Andalucía, es decir, 611 asientos disponibles.

Para cumplir este aforo tan limitado el Cabildo se vio obligado a reducir al mínimo las representaciones de instituciones de la ciudad de Sevilla y de la Archidiócesis.

En cuanto a la procesión con el Santísimo Sacramento, este año tampoco se celebró por las calles de la ciudad, sino por las últimas naves en el interior mismo del templo metropolitano. Igualmente, para evitar la aglomeración de participantes,

El Santísimo Sacramento fue portado por monseñor Juan José Asenjo. Sin embargo no pudo usar la Custodia de Arfe ni la compañía de los pasos de los santos sevillanos. El Administrador apostólico bendijo a todos los fieles de la Archidiócesis desde la Puerta de la Asunción de la Catedral.

Para acabar este año la Octava posterior al Corpus Christi de adoración al Santísimo sí pudo celebrarse, aunque sin el tradicional baile de Seises.

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