En una pareja, ¿Gustos o valores comunes?
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En una pareja, ¿Gustos o valores comunes?

Para que una relación de pareja funcione, no solo se necesita trabajar en ciertos aspectos como es la comunicación, el entendimiento y la empatía. También es necesario compartir ciertos valores comunes, puesto que el hecho de buscar o querer lo mismo en una relación, crea unas expectativas y unas ilusiones que encamina a ambas personas en una misma dirección y permite saber qué es lo que se desea de dicha unión (algo básico para evitar malentendidos y el sufrimiento). 

Una relación, conlleva crecer y progresar. No debemos renunciar a nuestros principios, pero en ciertas circunstancias, sí que debemos cambiar ciertas formas de aplicarlos o al menos, suavizar estas maneras. Por ejemplo:  a uno le gusta cenar solo y al otro cenar en compañía. Son gustos distintos, pero el ceder un poco ambas partes, hará posible que los dos lleguen a un acuerdo como puede ser el cenar uno o dos días por semana juntos. Así, uno seguirá teniendo su espacio, pero el otro también tendrá el acompañamiento que desea. De modo que esta flexibilidad facilite el trato o la convivencia.

Por tanto, el compartir gustos comunes no resulta clave en una relación para que esta perdure o funcione, ya que cada uno puede llevar a cabo sus distintas aficiones por su cuenta o compartirlas con sus amistades, obteniendo así su propio espacio y cierta independencia de su pareja. Pero sí que nos encontramos con que tener unos valores en común con aquella persona con la que vas a compartir tu vida (ya bien sea por un periodo corto de tiempo o por mucho tiempo) ayuda a estar en la misma sintonía y a evitar discusiones relacionadas con temas éticos. Se necesita de un compromiso por unos valores como el respeto, la fidelidad, la confianza… y de esforzarse por cumplirlos. Es importante construir una escala de valores comunes, si estos no son compartidos o son boicoteados, se experimenta dolor o infelicidad. Aun así, puede haber ciertos valores distintos, pero es imprescindible que haya respeto y tolerancia, para encontrar el equilibrio y no dañar la autoestima y el autorreconocimiento del otro. Es más importante encontrar a alguien que te dé el mismo buen trato que tú das, que alguien con quien compartir tu ocio, pero carezca del ´buen querer´.

En relaciones más o menos consolidadas o al menos con metas y planes de futuro para cumplir juntos, es todavía más importante la construcción de valores comunes, ya que habrá que diseñar un proyecto de vida compartida en el que se tendrá que abordar temas como es la educación de los posibles hijos, la gestión de la casa, los gastos que esta conlleva, etc.