El debate sobre el futuro de las corporaciones del Sábado de Pasión vuelve a ganar fuerza en Sevilla. En plena precampaña para presidir el Consejo de Hermandades y Cofradías, el candidato López Bravo ha planteado la posibilidad de que estas hermandades puedan, en un futuro, hacer estación en la Catedral, un escenario que reabre una de las cuestiones más sensibles dentro del mundo cofrade sevillano.
La posición del candidato supone, al menos en el plano público, un gesto de apertura hacia unas corporaciones que desde hace años buscan mayor reconocimiento dentro del esquema oficial de la Semana Santa de Sevilla. El asunto no es menor, ya que actualmente el Sábado de Pasión mantiene su espacio propio fuera de la nómina oficial de cofradías que realizan estación de penitencia a la Catedral.
El planteamiento llega además en un contexto en el que las hermandades del Sábado de Pasión siguen muy presentes en la planificación de la Semana Santa de 2026. Según la nómina aprobada tras el Cabildo de Toma de Horas, ese día volverán a procesionar corporaciones como Padre Pío, Divino Perdón, Dolores de Torreblanca, San José Obrero y La Milagrosa, con distintos ajustes de horarios e itinerarios.
La cuestión de fondo no se limita únicamente al deseo de entrar en la Catedral. También afecta al modelo de crecimiento de la Semana Santa, al encaje de nuevas corporaciones en la carrera oficial y al equilibrio entre tradición, organización y evolución. En ese sentido, abrir la puerta a estas hermandades supondría activar un debate de gran calado dentro de la ciudad y del propio Consejo.
Por ahora, lo conocido es una posición expresada por un candidato, no una decisión aprobada por el actual Consejo ni una medida ya en marcha. Aun así, sus palabras vuelven a colocar sobre la mesa una aspiración largamente defendida por parte del entorno del Sábado de Pasión: que estas cofradías puedan culminar algún día su recorrido en el principal templo de la archidiócesis.
La propuesta, de materializarse en el futuro, obligaría a estudiar horarios, recorridos, tiempos de paso y capacidad organizativa en una Semana Santa que ya afronta numerosos ajustes en 2026. Pero, sobre todo, reabriría una pregunta de fondo: hasta dónde está dispuesta Sevilla a ampliar el mapa oficial de su Semana Mayor.
