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Martirio: “Creo que la mujer tiene que prepararse”

Escrito por el 14/11/2019

Él siempre decía “yo soy impresionista, yo no quiero impresionar, yo quiero expresionismo, expresar, yo soy la canción que canto”

Desde Miguel Bosé que se ponía una falda hasta Tino Casal que se vestía de lo que fuera

Maribel Quiñones ‘Martirio’ (Huelva, 1954), acompañada por el pianista Chano Domínguez, rinden homenaje al inolvidable cantante, compositor y pianista cubano Bola de Nieve fallecido el 2 de octubre de 1971 a causa de un infarto agudo de miocardio.

El disco, titulado ‘A Bola de Nieve’, recoge 15 canciones en las que aluden a la unión de dos almas que, junto a la de Bola, forman una trinidad. Consideran que el disco es “la historia de un amor compartido por un gigante de la música cubana, por un creador y un intérprete suntuoso y exuberante”.

-Su vestuario y sus peinetas han sido su seña de identidad, ¿quién se encargaba de diseñar tanto los vestidos como las peinetas?

-La primera la diseñé con la mujer de Kiko Veneno, Ana Fernández. Éramos amigas desde muy chicas. La hicimos con papel de cartón forrado con papel de plata y con motivos de la escuela de arte alemana Bauhaus. Lo llevamos a la primera actuación que hice en el Rock-Ola y la gente flipó. A partir de eso, Carlos Peña me hizo La Giralda. Gaspar me hizo también algunas. Después apareció el Colectivo Fridor -un colectivo creativo de Sevilla- que empezaron a hacerme un traje maravilloso y uno de este colectivo era el peinetero Andrés Martín. Andrés me hizo durante 20 años las peinetas hasta que, hace cinco años murió. Después me encontré por Facebook a una peinetera fantástica, Ángela Romero, y tras ella a diversas diseñadoras, pero el mayor peinetero fue Andrés Martín. Hizo desde un jamón hasta mi cara en una peineta.

-Tus gafas te daban un aire misterioso, ¿es lo que pretendías?

-No, en ese tiempo la gente underground llevaba gafas oscuras. Me encantaba la tradición, la canción popular, la copla, pero también me encantaba el rock, el pop, el diseño, el cómic… Tenía mucho que ver que hubiera un elemento tan dúctil y tan creativo como la peineta, y las gafas diciéndote que había también underground por debajo.

-Digamos que había otras caras de Martirio, ¿no?

-Había muchas caras de muchas influencias mezcladas sin prejuicios. Mezcladas después de mucho tiempo de una España en blanco y negro que estaba loca por desahogarse. 

-Y qué mejor que la música para transmitirlo…

-¡Claro! En ese tiempo todo el mundo se vestía como “único”. No veías a nadie en vaqueros para salir a cantar. Todo el mundo se vestía. Desde Miguel Bosé que se ponía una falda, hasta Tino Casal que se vestía de lo que fuera, unos diseños que eran maravillosos. 

-Presentas, junto al pianista Chano Domínguez, un nuevo disco titulado ‘A Bola de Nieve’, ¿es difícil homenajear al gran artista cubano?

-No es difícil porque lo amamos los dos desde hace mucho tiempo. Chano es el mejor pianista, para mí, de jazz flamenco y este hombre canta de la manera que a mí me gusta cantar o me gustaría cantar que es con la voz del alma, cantar de verdad, sin buscar el aplauso, el alarde o el adorno, sino llegándote al alma. Él siempre decía “yo no soy impresionista, yo no quiero impresionar, yo quiero expresionismo, expresar, yo soy la canción que canto“. Eso lo he estudiado mucho en la voz porque creo que es una de las misiones que tiene el arte, ser un espejo para que a ti te pasen cosas. Y cuando alguien canta de verdad, es capaz de conectar contigo mismo y sacar tus sentimientos, reformarlos y darte cuenta de quién eres. Nunca he cantado algo que no sienta. Todas las canciones que he sacado tienen que ver conmigo. Porque me han pasado a mí o porque han sucedido cerca de mí o porque necesito decirlo. 

-Bola cantó en diversos idiomas, ¿le gustaría parecerse a él en este aspecto?

-Claro que sí. De todas maneras he cantado en inglés, en italiano, en francés, en portugués y en gallego. Me encantan los idiomas y creo que cuando uno va a un sitio es como una especie de regalo el cantar a la gente en su idioma. Bola cantó hasta en catalán.

-Cantando en catalán, tenía que tener una buena relación con Cataluña, ¿qué opinaría Bola de todo lo que está sucediendo allí?

-Él actuó mucho en Barcelona, también en Madrid y en Jerez. Pensaría como piensas cualquier persona que lo vea. La palabra es hablar, llegar a acuerdos, ceder, quererse, unirse y no tener violencia. A mí me llena de tristeza que no solamente haya una separación social. También en las propias familias hay una disgregación que está llegando a unos enfados de la gente que son brutales. Que cada uno tenga la capacidad de respetar, de ceder, de tirar hacia delante con el diálogo.

-¿Tan difícil era que solamente Martirio le diera un homenaje a Bola, que tuvo que hacerlo acompañada de Chano?

-No, porque Bola tocaba el piano y cantaba, yo no toco el piano. Entonces lo difícil realmente es haber unido su alma y la mía para que estemos unidos en este trabajo y parecer uno solo. En eso ha tenido mucho que ver mi hijo Raúl, que ha sido el productor del disco y el que nos ha ayudado a esa unión, a la pausa y al silencio, y también ha ejercido de coach de los egos (ríe), que también es importante.

-¿Qué recuerdo le trae Jarcha?

-Jarcha fue mi primera escuela. Me enseñó a conocer a poetas comprometidos que tienen muchas cosas que decir, a investigar la música popular sobre todo de Andalucía, pero también de Castilla. Me enseñó a “recoger cable”, a viajar con un montón de gente, a compartir… Fue mi escuela.

-‘Libertad sin ira’ fue una canción de la transición muy recordada, ¿la más recordada?

-Quizá la que más. Entré después de ese éxito, en los últimos cuatro o cinco años del grupo. Había que cantarla siempre porque a la gente le había llegado mucho.

-Para Martirio, ¿cuál es la canción más icónica?

-Para la gente la canción que más les haya llegado sea Sevillana de los bloques. Para mí es la evolución que he ido siguiendo a través de la música que me ha ido gustando y con los músicos que me he juntado. He hecho aproximadamente 45 colaboraciones. Me he juntado desde Compás y segundo, de la música cubana, a Ojos de brujo, por ejemplo. O desde Javier Ruibal a Amancio Prada. Desde Lila Downs a Omara Portuondo. He cantado en directo con Chavela Vargas, también versioné sus canciones. Quizá sea la cantante que más me ha influenciado. Esta mujer también conseguía que te pasaran cosas cada vez que cantaba. La gente salía de los conciertos transfigurada, como si hubieran ido a un terapia.

-En sus letras hay muchas reivindicaciones feministas, ¿cuál es su postura ante el feminismo?

-Creo que la mujer tiene que prepararse, estar absolutamente preparada para la vida, ser autónoma, quererse, intentar ser feliz, trabajar en lo que le guste, estar con quien la trate bien, con quien la respete y con quien se sienta orgulloso de sus logros. Y exactamente igual que con los hombres. El hombre y la mujer deben ir de la mano en el siglo XXI, ni un paso atrás ni un paso delante. 

-¿Cree que hay cierta desinformación en cuanto a este tema por parte de la sociedad?

-Sí, creo que cuanto más desinformada está la gente, es más fácil de manejar.

-Como hombre, ¿qué es lo que puedo aportar?

-Respeto, educación, cariño y sentirte orgulloso de tu pareja o de tu madre. Sentirte orgulloso de la mujer en general, de la mujer que también hay en ti, igual que del hombre que hay dentro de mí, que me hace ser mas asertiva a la hora de hacer las cosas y a la hora de tomar determinaciones e ir al banco (ríe). 

-¿Cómo es el feminismo dentro del mundo de la música?

-A veces es complicado, porque es un mundo que ha estado durante mucho tiempo manejado por hombres. Llevar tú la bandera sin aprovecharte por el hecho de ser mujer en el sentido sexual, si quieres, es difícil. Ha sido más difícil antes que ahora. Ahora con la lucha que se ha seguido durante tanto años, la mujer se siente hoy muchísimo más libre, más capaz y más poderosa.

-¿Le ha influido alguna vez el machismo en su carrera profesional?

-A mí no me ha influido nunca, porque cuando no he estado en el lugar que he tenido que estar, me he ido. He cerrado todas las puertas, aunque me haya ido en lo mal económico. Lo que tengo claro en mi vida es que llevo 40 años en la música y sigo haciendo lo que me da la gana y eso es lo más grande que tengo, mi tesoro.

-¿Qué piensas de artistas que como Rosalía o Lola Índigo, entre otras, apuesten por canciones que reivindiquen el lugar en el que debe estar una mujer?

A mí me parecen que las canciones que tienen una buena letra y una buena música, además de una producción estupenda como la de Rosalía, son brutales. Están en el momento justo. Estoy muy orgullosa de su éxito aquí y fuera. 

-¿Qué mensaje le darías a todas aquellas mujeres artistas que, como Rosalía, Lola Índigo o Merche, llevan un mensaje de feminismo a la sociedad?

-Que se quieran, que se preparen y que no traguen por nada que no quieran o no les gusta, por nada que no les dicte su intuición o su corazón. 


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