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Adiós sentimiento, hola negocio

Escrito por el 11/12/2018

Llegó el momento. Tarde o temprano los vientos  de sirena de una compra del Sevilla FC a manos de poderes económicos extraños iban a llegar. El fútbol actual es un negocio guste o no, y el Sevilla FC no iba a ser inmune a ese huracán llamado dinero. Desde 1992 no es un club, sino una sociedad anónima deportiva que se rige bajo códigos legales mercantiles, y está controlado desde entonces por un puñado de familias adineradas de la provincia de Sevilla: Los Alés, Castro, Del Nido, Carrión, Guijarro, De Caldas…y pocas más durante estos últimos 26 años.

Estas familias se aprovecharon de una coyuntura legal convulsa en los años 90 para hacerse con el poder de la Entidad a precio de ganga (Diego Armando Maradona costó ese año más que todas las acciones del club), y quieren recuperar lo invertido durante 26 años con creces.Y tienen todo el derecho a hacerlo, mal que pese a tantos sevillistas.

No se autoengañen más, el Sevilla FC no es de los sevillistas, y puede que jamás lo vuelva a ser. El patrimonio sentimental jamás será comprado por el dinero, eso es evidente, pero el entramado societario (y sus bienes económicos) tienen como propietarios a los máximos accionistas. Y pueden hacer lo que quieran con ello. Incluida la venta del Ramón Sánchez Pizjuán o la ciudad deportiva Jose Ramón Cisneros Palacios. No hay más.

La clave es que los sevillistas de base se den cuenta de ello para tomar cartas en el asunto. Si quieren seguir viendo a su club como lo era hace poco más de 26 años, o como lo es ahora, una máquina de hacer dinero (y muy buena, por cierto) y de consecución de éxitos deportivos.

Tal y como ha demostrado con una exposición magistral el ya ex consejero de economía de la Entidad, Juan Luis Villanueva, el Sevilla FC es una entidad que mueve cada año más de 200 millones de presupuesto y genera beneficios de más de 20 millones de euros tras impuestos. Al tío Gilito se le pondrían los ojos de formas de billetes de euros con sólo verlo. Es imposible que no existan ofertas para comprar el club con semejantes resultados económicos.

Ahora bien, ¿es ético (que si legal) vender las acciones del club a manos no sevillistas? Es la gran pregunta a resolver. Seguro que casi todos los sevillistas me responderán con un rotundo NO por respuesta. Pero si el comprador hace una inversión multimillonaria en el estadio para convertirlo en un complejo de 5 estrellas, o ficha a jugadores de la talla mundial de Eden Hazard, Mauro Icardi o Leonardo Bonucci, ¿qué responderían ahora? Como en la vida, todo tiene muchos matices y la escala de grises se impone ante el maniqueísmo romántico cuasi-religioso de algunos aficionados y accionistas.

Otros me contestarán que no se comercian con los sentimientos. Y es cierto, pero el mundo no se mueve por lo que uno sienta, sino por cuantos papeles de colores lleves en la cartera. Algunos seguidores rojiblancos dirán que prefieren ver al Sevilla FC en Tercera División de los sevillistas, pero seguro que no dudarían en firmar ganar la Liga en el último minuto en el Santiago Bernabéu al Real Madrid con un equipo plagado de estrellas.

No digo que esto vaya a suceder (y es probable que no pase en muchísimo tiempo, si es que ocurre), pero no hay que volverse loco ante el futuro comprador de la Entidad. Dudo muchísimo que quienes se pueden llegar a gastar más de 300 millones de euros en adquirir una sociedad de 128 años de historia vayan a liquidarla en cuestión de tiempo. Básicamente porque es tan rentable a día de hoy que ningún empresario serio se va a permitir el lujo de perder tal cantidad de dinero.

Como todo en la vida, el tiempo dictará sentencia. A pesar de todo, ya lo dijo la propia Carolina Alés: “Nosotros no vendemos el Sevilla, sino nuestras acciones”. Pues eso. Los recuerdos del gol de Antonio Puerta, los abrazos a desconocidos por un gol en el último minuto, los cánticos al Betis tras una goleada histórica, las lágrimas de tu abuelo por volver a Primera, la cara de tu niña al entrar en el Ramón Sánchez Pizjuán por primera vez… no se compra con dinero. Y eso, damas y caballeros, es el SEVILLA FÚTBOL CLUB.


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