Juanma Moreno se impone con claridad en Andalucía, pero pierde la mayoría absoluta y necesitará entenderse con Vox para garantizar la estabilidad del próximo Gobierno andaluz
Las elecciones andaluzas de 2026 han dejado una fotografía política muy clara: Andalucía sigue mirando mayoritariamente hacia el centro-derecha, pero lo hace con un mensaje de advertencia al Partido Popular. El PP de Juanma Moreno ha vuelto a ganar las elecciones con 53 escaños, lejos de cualquier alternativa de izquierdas, aunque se queda a solo dos diputados de la mayoría absoluta, fijada en 55 en un Parlamento de 109 representantes.
El resultado confirma que el cambio político iniciado en Andalucía en 2018 y consolidado en 2022 no ha sido un paréntesis. El PSOE-A, que durante décadas gobernó la comunidad, cae hasta los 28 escaños, su peor registro histórico, mientras que Vox se sitúa con 15 diputados y vuelve a convertirse en pieza clave para la gobernabilidad. Adelante Andalucía logra 8 escaños y Por Andalucía se queda con 5.
Reparto de escaños en Andalucía 2026
El nuevo Parlamento andaluz queda de la siguiente manera:
- PP: 53 escaños
- PSOE-A: 28 escaños
- Vox: 15 escaños
- Adelante Andalucía: 8 escaños
- Por Andalucía: 5 escaños
En votos, el PP se mantiene como fuerza claramente dominante con 1.731.131 votos, el 41,6% del total. El PSOE-A queda muy lejos, con 945.262 votos y el 22,7%. Vox obtiene 575.169 votos, un 13,8%; Adelante Andalucía alcanza 400.442 votos, el 9,6%; y Por Andalucía suma 262.997 votos, el 6,3%.
El PP gana, pero recibe un aviso
La victoria del Partido Popular es incuestionable. Juanma Moreno vuelve a ser el gran ganador de la noche electoral y mantiene al PP como la primera fuerza política de Andalucía. Sin embargo, el resultado no es una repetición de la mayoría absoluta de 2022. El PP pasa de 58 a 53 escaños, pierde cinco diputados y queda obligado a buscar apoyos para gobernar con estabilidad.
El mensaje de las urnas parece doble. Por un lado, Andalucía no quiere volver al modelo socialista anterior. Por otro, una parte del electorado de derechas ha querido recordar al PP que la mayoría absoluta no es un cheque en blanco. La gestión, la moderación y la estabilidad han pesado, pero también han pesado el desgaste, la exigencia de resultados y el debate sobre hasta dónde debe llegar el giro político iniciado hace ya varios años.
En clave de derecha, el dato principal es evidente: la suma PP-Vox alcanza 68 escaños, muy por encima de la mayoría absoluta. La alternativa de izquierdas, sumando PSOE-A, Adelante Andalucía y Por Andalucía, se queda en 41 diputados. Es decir, Andalucía sigue dando una mayoría parlamentaria amplia al bloque de la derecha.
Vox vuelve a tener la llave
Vox no logra un crecimiento espectacular, pero sí consigue lo más importante desde el punto de vista político: ser necesario. Con 15 escaños, la formación se convierte de nuevo en actor decisivo para la investidura y para la estabilidad de la legislatura.
Este resultado abre una etapa delicada para Juanma Moreno. El PP tendrá que decidir si busca un acuerdo formal, un pacto de legislatura o una fórmula de apoyo externo. Vox, por su parte, intentará rentabilizar su posición reclamando medidas más firmes en materias como seguridad, inmigración, fiscalidad, educación, mundo rural e identidad nacional.
La clave estará en si el PP opta por una negociación rápida y pragmática o si intenta gobernar en minoría confiando en acuerdos puntuales. La aritmética, en cualquier caso, es clara: sin Vox, el PP no tiene garantizada la investidura.
El PSOE toca suelo y confirma su crisis andaluza
El gran derrotado de la noche vuelve a ser el PSOE-A. María Jesús Montero no consigue recuperar el terreno perdido y el socialismo andaluz cae hasta los 28 escaños, dos menos que en 2022.
El dato tiene una enorme carga simbólica. Andalucía fue durante décadas el gran bastión socialista en España. Hoy, sin embargo, el PSOE aparece como una fuerza debilitada, lejos del Gobierno andaluz y sin capacidad real de articular una mayoría alternativa.
La campaña no ha logrado romper la imagen de desgaste del socialismo andaluz ni despegarse del clima político nacional. El PSOE ha intentado presentar estas elecciones como una oportunidad para frenar a la derecha, pero las urnas han demostrado que ese mensaje no ha movilizado lo suficiente. Andalucía, al menos en esta cita electoral, ha vuelto a castigar al socialismo y ha consolidado un mapa político muy distinto al que dominó la comunidad durante casi cuarenta años.
La izquierda se reorganiza, pero no amenaza el Gobierno
La sorpresa de la noche llega por el lado de Adelante Andalucía, que sube hasta los 8 escaños y supera claramente a Por Andalucía, que se mantiene con 5 diputados. La izquierda alternativa gana presencia, pero lo hace en un bloque fragmentado y lejos de poder disputar la Junta.
Este resultado puede tener dos lecturas. Por un lado, refleja que existe un espacio de izquierda más andalucista, crítico y movilizado que ha encontrado representación. Por otro, confirma que la izquierda sigue dividida y sin un liderazgo capaz de competir de verdad con el PP.
La subida de Adelante Andalucía puede incomodar al PSOE en el Parlamento, pero no cambia el fondo del tablero: la derecha suma con holgura y la izquierda no tiene opciones reales de gobierno.
Una jornada con más participación y más tensión política
La jornada electoral también deja un dato importante: la participación creció respecto a 2022. A las 18:00 horas ya se situaba en el 52,08%, más de siete puntos por encima del dato registrado a esa misma hora en las anteriores autonómicas.
Ese aumento de la participación confirma que estas elecciones despertaron interés y que el electorado acudió a las urnas consciente de que estaba en juego algo más que una simple renovación parlamentaria. Se votaba la continuidad del modelo de Juanma Moreno, el futuro del PSOE andaluz y el peso que Vox tendría en la próxima legislatura.
El resultado final dibuja una Andalucía políticamente más plural, pero no necesariamente más inestable. La estabilidad dependerá ahora de la capacidad del PP para leer bien el mandato de las urnas: ha ganado con claridad, pero necesita pactar.
Andalucía sigue siendo clave para la política nacional
Estas elecciones andaluzas tienen una lectura que va más allá de San Telmo. El PP conserva Andalucía como uno de sus grandes territorios de poder institucional. Para Alberto Núñez Feijóo, el resultado mantiene a Juanma Moreno como uno de los principales activos territoriales del partido, aunque la pérdida de la mayoría absoluta introduce un matiz evidente: el PP gana, pero no arrasa.
Para Vox, Andalucía confirma que su papel sigue siendo decisivo en buena parte del mapa político español. No necesita superar al PP para condicionar gobiernos. Le basta con resistir, mantener suelo electoral y ser imprescindible cuando el Partido Popular no alcanza la mayoría absoluta.
Para el PSOE, el golpe es profundo. Andalucía no solo no vuelve al socialismo, sino que consolida una distancia política difícil de remontar. El PSOE-A queda debilitado y la izquierda alternativa empieza a disputarle parte del relato opositor.
Conclusión: gana la derecha, pero el PP tendrá que escuchar a su electorado
La noche electoral deja una conclusión principal: Andalucía ha vuelto a elegir mayoritariamente una opción de derecha y centro-derecha. El PP gana con claridad, Vox conserva la llave de la gobernabilidad y el PSOE queda muy lejos de cualquier posibilidad real de recuperar la Junta.
Pero el resultado también contiene una advertencia para Juanma Moreno. La mayoría absoluta se pierde cuando parte del electorado considera que hace falta más exigencia, más firmeza o más equilibrio. El PP sigue siendo el partido preferido por los andaluces, pero ahora deberá gobernar mirando a su derecha parlamentaria y escuchando a una base social que no quiere experimentos de izquierda, pero tampoco una legislatura sin rumbo.
Andalucía ha hablado. Y lo ha hecho con un mensaje bastante claro: continuidad sí, pero con control; estabilidad sí, pero con acuerdos; cambio político sí, pero sin olvidar las promesas que llevaron a la derecha al poder.
