Sevilla vive días de intensa emoción y fervor religioso con la esperada reapertura al culto público de la iglesia del Sagrado Corazón, conocida popularmente como “la de los Jesuitas”. Este histórico templo, que había permanecido cerrado al culto durante más de cuatro décadas, volverá a recibir a los fieles en cuestión de días, gracias al esfuerzo de la Hermandad de Los Javieres.
El regreso de la hermandad a este emblemático lugar se materializó el pasado 17 de enero, después de una larga espera de más de 48 años fuera de su sede fundacional. Ahora, tras los trabajos de restauración y adecuación del espacio, la Hermandad de Los Javieres ha fijado el 10 de febrero como la fecha para la reapertura oficial al culto. Esta reapertura marca un hito importante en la historia religiosa de la ciudad, consolidando aún más la conexión de la hermandad con su templo de origen.
Pero antes de que los fieles puedan acceder al templo el 10 de febrero, se celebrará un evento significativo: el sábado 7 de febrero, la Hermandad llevará a cabo la toma de posesión de su nueva junta de gobierno. El acto tendrá lugar a las 20:30 en el mismo templo del Sagrado Corazón, y estará presidido por Antonio Villalba, quien liderará esta nueva etapa. Este evento marcará el inicio de la restauración de los cultos en el histórico enclave religioso.
Con la toma de posesión de la nueva junta, la Hermandad de Los Javieres se adentrará en una nueva etapa de actividad, con una programación de cultos que poco a poco se irá definiendo y adaptando a la tradición cofrade sevillana. Este regreso no solo representa un acto de fe, sino también de resiliencia y dedicación, ya que el templo del Sagrado Corazón, un auténtico referente del patrimonio religioso de Sevilla, retoma su lugar en el mapa cofrade de la ciudad.
Este acontecimiento es sin duda uno de los más esperados por la comunidad sevillana, que verá cómo un templo lleno de historia vuelve a abrir sus puertas a la devoción y a la vida religiosa. La Hermandad de Los Javieres, con su regreso a la iglesia del Sagrado Corazón, no solo recupera su sede, sino también una parte fundamental de su identidad y legado.