Hace 30 años, Mariola Rus (Sevilla, 1969) decidió dejar el baloncesto y dedicarse al rugby por completo; una disciplina que le había entusiasmado desde su primer entrenamiento. Desde entonces no ha dejado de luchar por mejorar la situación del rugby femenino en su provincia natal y de apoyar a sus ‘niñas’, como llama cariñosamente a las jugadoras del Club de Rugby Universitario de Sevilla CR— también conocidas como las Cocodrilas.

Ha sido jugadora de la primera selección femenina de rugby a XV en España; vivió la emoción de quedar quintas en un Mundial, en un momento donde carecían de apoyos, incluso desde la propia Federación. Es profesora de Educación Física, presidenta del club sevillano y, desde 2018, vicepresidenta de la Federación Española de Rugby.

Su currículum ha variado, aunque no su amor hacia este deporte. A día de hoy, la sevillana continúa luchando por visibilizar esta disciplina, que tanto le ha aportado, y a la sección femenina. Durante la entrevista, Mariola explica cómo se encuentra el rugby local tras el periodo de confinamiento, por qué escogió este deporte y quiénes fueron sus referentes, entre otras anécdotas.

  1. A modo de inicio, ¿cuál es la situación actual del rugby sevillano y de qué manera se ha visto afectado por la pandemia?

Nosotras como equipo de División de Honor estamos entrenando desde principio de septiembre. Con muchas limitaciones y medidas de seguridad, sin contacto físico hasta hace poco y con los horarios muy limitados por el cierre de las instalaciones a las 21, nos ha afectado negativamente. Hemos adelantado entrenamientos, entrenamos los sábados por recuperar. Sí es cierto que estamos entrenando tres veces en semana, el equipo está muy unido, y estamos preparando la Liga lo mejor posible.

2. En la actualidad, ya tenéis fecha para retomar los partidos. ¿Cómo cree que se darán estas competiciones?

Sí, el 12 de diciembre a las 16:00 tenemos el primer partido contra el Olímpico de Madrid. El único problema de cara al comienzo de la Liga es que no hemos jugado ningún amistoso; vamos a jugar del tirón la Liga. Pero como todos los equipos de España estamos en las mismas condiciones, vamos a estar todos en las mismas condiciones. Nosotras tenemos la suerte de que estamos entrenando de forma muy regular, van todas las jugadoras al entrenamiento y realmente hemos reforzado bien el equipo, con lo cual nos enfrentamos a una Liga para nosotras muy ilusionante.

3. La pandemia ha supuesto también mucho estrés y situaciones difíciles. ¿Cómo se encuentran las Cocodrilas?

Al principio había mucha inseguridad: cómo íbamos a entrenar, las normas que había, además el rugby es un deporte de mucho contacto. Pero, después la realidad ha sido mucho más fácil de lo pensado. Ha sido más trabajo el planificarlo todo que el llevarlo a cabo. Al final había tanta ilusión por estar juntas que podía con todas las dificultades, por lo cual el primer día fue muy emocionante. No solo entrenó el primer equipo, también el segundo y estábamos allí todos los delegados, entrenadores… El inicio fue muy emotivo y estábamos todas muy motivadas.

4. Las Cocodrilas es el primer club andaluz de rugby femenino que compite en la élite. ¿Cuál fue el origen de las Cocodrilas? ¿De dónde surge el nombre?

Mariola Rus, acerca del apoyo que recibe el club

El equipo empieza en Mairena del Aljarafe, donde tenemos un club y, a partir de ahí, se hace una sección femenina. Yo jugué en ese equipo y también muchas veteranas; hemos jugado el regional, la Copa de la Reina… aunque nunca conseguimos subir a tantísimo nivel. Este equipo llevaba cinco años quedando Campeón de Andalucía y jugando la Liga Ascenso, pero no lo conseguíamos. A la quinta vez nos tocó triunfar, y hace tres años que estamos en División de Honor. El primer año quedamos quinta y el segundo campeonas.

[Sobre el nombre] Soy profesora de educación física en un colegio del Aljarafe y, antes de entrar yo en ese colegio había un antiguo jugador, entrenador de rugby y profesor de educación física llamado Antonio Mejías, quien puso como logo del equipo un cocodrilo. Nosotras, hace 7 años, le cambios los colores del rojo al verde esperanza y le añadimos una coleta y unas gafas; lo pusimos más moderno. Adaptamos el cocodrilo de mi colegio al club de las Cocodrilas.

Algo que me gusta reflejar en las entrevistas es que tenemos la suerte de contar con el apoyo de toda Andalucía. En Madrid son cinco equipos en División de Honor, en Galicia  hay varios; están más divididos. Nosotras tenemos esa suerte: vienen chicas del Puerto, de Almería… para vernos. Hemos aunado la ilusión de toda Andalucía en el rugby femenino. Eso para mí ha sido de los mayores logros.

Jugadora de la primera Selección Española femenina de rugby a XV

5. ¿Cómo comenzaste a jugar al rugby?

Yo jugaba a baloncesto a buen nivel, en la Liga 2 en el INEF de Madrid. Una compañera del equipo, como vio que era alta, fuerte y no tenía miedo al contacto, me dijo que por qué no probaba rugby. Yo no sabía ni que existía, porque en Sevilla no había rugby femenino. Como soy valiente pues le dije que sí, y desde ahí, me gustó muchísimo: la camarería entre las jugadoras, el buen ambiente, el deporte en sí, que es muy dinámico…

Me enganchó desde el primero entrenamiento. Entre las dos montamos un equipo en la universidad y a partir de ahí comenzamos a jugar. Compaginé baloncesto y rugby durante cuatro años y al quinto, como empecé a jugar la Selección Española, europeos, mundiales… no pude compaginarlos y me dediqué al rugby 100%. Cuando llegué a Sevilla tampoco había rugby femenino; con un profesor de educación física montamos un equipo en la universidad y empezamos a crecer hasta día de hoy, las Cocodrilas.

6. Cuando comentaste que querías dedicarte al rugby, ¿recibiste apoyo a nivel familiar?

Mi padre que era un incondicional mío y le gustaba que hiciera deporte. Me decía “si tu disfrutas, yo disfruto al verte”. Pero mi madre, por ejemplo, cuando llegaba con una brecha en la cara o un ojo morado, me decía “¿no hay otro deporte?”. Yo de chica hacía ballet, entonces me decía “¿por qué no sigues haciendo danza?”.

Nunca nadie me dijo que dejara de jugar, tuve muchos apoyos porque tengo muchas hermanas y me veían tan ilusionada con lo que hacía, tanta lucha por la mujer y por el rugby femenino, que creo que estaban orgullosos de mí y me animaban. Tuve bastante apoyo a nivel familiar, que es lo más importante. A mi novio, me conoció jugando al rugby y no podía decir ‘ni mú’ (risas). Hemos tenido más lucha externa, con los periodistas, por ejemplo, que a lo mejor nos hacían preguntas ridículas o no se interesaban por este deporte simplemente por ser mujer, o a nivel de la Federación que hemos tenido que pelear mucho para que nos valoren.

7. Fuiste jugadora de la primera selección de rugby femenina, quedasteis quintas en el Mundial, ¿cómo viviste ese momento?

Llegamos al primer mundial en unas condiciones lamentables. No habíamos jugado nunca un partido amistoso juntas porque la Selección no nos quería ni llevar al mundial; tuvimos que rogarle que nos llevara. Entonces el primer partido amistoso contra Nueva Zelanda ¡empatamos! Nos creímos, la confianza es importantísima, que éramos capaces de hacer algo.

Ganamos gracias a que teníamos una confianza ciega en nosotras. Imagínate, ganarle a Italia, a Japón… Perdimos contra Inglaterra al final, pero tú decías “madre mía cómo hemos llegado hasta aquí”, fue superilusionante. De hecho nos dieron el trofeo al equipo revelación, el más ‘peleón’. Fue muy importante también porque a partir de ahí cuando llegamos a España, no se reflejó en ningún lado, pero la Federación empezó a pensar: “estas niñas juegan al rugby”.

8. ¿Recuerdas con especial cariño alguna competición de las que has jugado?

El Seis Naciones, que cuando yo jugaba se llamaba Cinco Naciones, era una competición muy bonita. Después, para mí el mejor partido que he jugado en mi vida fue el Mundial de Barcelona, contra Inglaterra. Mi padre había muerto unos días antes, entonces fui a Sevilla, después volví a Barcelona y cuando llegué estaba toda mi familia allí. Cuarenta personas viendo el partido en honor a mi padre. Entonces ese partido fue realmente emocionante porque, además de que jugamos muy bien, imagínate el buen homenaje que le hicimos a mi padre. Es un recuerdo muy especial.

9. A día de hoy, ¿qué consideras que te ha aportado el rugby?

Me aporta mucho trabajo, se me acaba la batería todos los días resolviendo problemas (risas). Me da la satisfacción de ver a mujeres jugando a máximo nivel. Yo que llevo luchando más de 30 años por este deporte, donde no se nos ha valorado muchas veces, pues para mí la mejor satisfacción es salir al campo, verlas disfrutar del rugby a máximo nivel y que todo el mundo que las ve disfrute mucho, porque es espléndido el juego que hacen; hay mucho trabajo personal de ellas y del club. Me gusta que tengan la confianza de que nosotras también podemos jugar así de bien.

La mujer en el rugby

10. ¿Hay mucha diferencia entre el rugby femenino y el masculino respecto a patrocinios, equipamiento, salarios…?

En el rugby no hay mucha diferencia porque es un deporte minoritario. La diferencia es que los chicos tienen más patrocinios porque tienen mayores fichajes. Fichan jugadores extranjeros y algunos de ellos sí cobran, porque su liga es más fuerte en ese aspecto.

11. Comentando la situación del equipo femenino, habéis organizado estos días la campaña #YoSeréLeona, ¿en qué consiste y cómo cree que puede a favorecer a que más niñas se unan a esta disciplina?

Consiste en hacer actividades. Por ejemplo, el sábado pasado convocamos a las pequeñas, que las llamamos ‘minicocos’, y a su madrina, Margarita Rodríguez -jugadora de la Selección y Cocodrila. Para nosotros es nuestra estrella; imagínate que la estrella del rugby nacional va al campo contigo, te enseña ejercicios, puedes preguntarle cómo empezaste, qué te ilusiona… Vamos a hacer una actividad al mes como esta y cada club puede hacer la que quiera. Ha sido todo un éxito, se han apuntado más de 50 clubes de toda España.

La campaña se ha hecho porque hay muchas chicas que abandonan el rugby cuando llegan a la adolescencia porque no tienen referentes, no conocen que pueden hacer algo más. Esta campaña es para ella. Por ejemplo, yo tengo una hija de 12 años, si no ve que hay chicas por encima de ellas que están jugando, pues cuando llegue a los 14 años abandona. Juegan también mezcladas con chicos y se desaniman, se ven muy solas en el número de chicas respecto a todos lo chicos. Con esta campaña se les da la fortaleza a estas chicas para decirles que ellas también pueden, que sigan adelante.

Esa es la diferencia con ahora. Nuestras hijas sí tienen referentes

Mariola Rus Rufino

12. Has sido jugadora, entrenadora y ahora eres la presidenta del primer equipo femenino de rugby; un gran mérito y una gran responsabilidad. ¿Qué consideras que te ha aportado este puesto?

Más que la presidenta soy como la madre de las niñas. Me da satisfacción personal de que estén jugando bien, saber que el rugby femenino en mi ciudad ha llegado tan lejos. También que mis hijas me vean pelear por el deporte femenino, no solo en el campo, sino también en la gestión deportiva, ayudando en los clubes… Me encanta cuando me dicen que están orgullosas de mí.

13. Existen pocas mujeres que son máximas dirigentes en esta disciplina, ¿cuál cree que es el motivo?

No soy la única. Soy vicepresidenta de la Federación de Española ahora, pero yo me he hecho de un equipo de cinco mujeres. Es la primera vez que estamos seis mujeres dentro de la Junta Directiva de la Española. No ha sido fácil convencerlas, pero estamos. Y ahora poco a poco parece que la nueva generación de rugby empieza a quedarse dentro de la gestión deportiva.

Con mi edad, no sucedía porque la carrera deportiva se acaba cuando eras madre. Yo fui la única de mi equipo que seguí jugando al rugby después de serlo. Las mujeres hemos seguido llevando esa responsabilidad de quedarse con los hijos, y te abandonas tú a nivel personal. Creo que eso ahora está cambiando, veo a mucha madres que siguen jugando y compartiendo las responsabilidades de sus hijos, como debe ser.

14. En ese sentido, con todo lo que has luchado y conseguido, eres un referente para esta disciplina. ¿Quiénes fueron tus referentes?

A nivel de rugby femenino no teníamos referentes. Para mí era mi capitana, diez años mayor que yo, que era del equipo de baloncesto. Para mí, Mariana era mi referente: lo que ella decía, iba a misa. Pero era mi referente a nivel personal, esa es la diferencia con ahora: nuestras hijas sí tienen referentes. Eso te motiva a seguir peleando por lo que te gusta.

Rugby español

15. ¿Considera que es muy complicado dedicarse al rugby en España?

Es imposible. Las niñas ninguna cobran por jugar, incluso se pagan sus propias fichas. Es casi imposible. Ahora mismo los patrocinios solo nos cubre para gastos de viajes, de seguro y de todo lo que conlleva las inscripciones. Pero realmente vivir del rugby ninguno de mis jugadoras, entrenadores, ni staff puede.

16. ¿Cree que durante estos años ha mejorado la cobertura del rugby en los medios de comunicación?

Ha cambiado muchísimo. Tiene que seguir cambiándose, pero se ha dado un paso muy importante. Por ejemplo, como jugadora hice tres entrevistas en mi vida, ahora como presidenta del club hago semanalmente dos o tres. Realmente hay interés por el deporte femenino, pero necesitamos más visibilidad, porque si esta no existe no hay patrocinados, no hay dinero, las niñas no pueden viajar en buenas condiciones… Entonces hasta que no tengamos visibilidad real como tienen los chicos en televisión y demás, va a ser más complicado que avancemos.

17. Si tuvieras que animar a una persona a practicar rugby, ¿qué le dirías?

Que lo pruebe. Primero que haga el deporte que ella quiera, el que sueñe. Y después, si afortunadamente escoge rugby, que vaya a entrenar, que esté con las jugadoras, que vea en qué consiste; en dos minutos se va a ver feliz entre ellas. Que no se dejen llevar por estereotipos sobre el rugby como “este deporte es de chicos”…  Que cada una haga lo que sienta, lo que le diga el corazón.

¡No te pierdas algunas de las respuestas de la entrevista en el siguiente audio!

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