El empate del Real Betis en Pamplona agrava la crisis del proyecto de Pellegrini (1-1)
El Real Betis Balompié no logra levantar cabeza. Tras su visita a El Sadar, el conjunto verdiblanco rascó un empate (1-1) frente al CA Osasuna que sabe a muy poco y que, lejos de ser un bálsamo, enciende todas las alarmas en Heliópolis. Con este resultado, los pupilos de Manuel Pellegrini encadenan ya siete jornadas consecutivas sin conocer la victoria, evidenciando una preocupante falta de identidad y una preocupante desconexión colectiva que los aleja cada vez más de los puestos europeos.
Un arranque prometedor que terminó en espejismo táctico
El guion del partido pareció sonreír a los andaluces desde el pitido inicial. A los siete minutos, una transición rápida y vertical comandada por un eléctrico Ez Abde sirvió para abrir la lata y poner el 0-1 en el marcador. Sin embargo, lo que pintaba como un golpe de autoridad en un feudo siempre complicado, se esfumó con una rapidez pasmosa.
En lugar de aprovechar el empuje anímico, el Betis dio un paso atrás. El equipo cedió el control del esférico a un Osasuna que, a base de intensidad y presión adelantada, comenzó a merodear con peligro el área visitante. El castigo a la pasividad defensiva bética llegó justo antes del descanso: un polémico penalti transformado por Ante Budimir devolvió las tablas al luminoso. Un empate que hacía justicia a lo visto sobre el verde, con un conjunto local creciendo por momentos frente a un rival incapaz de gestionar su ventaja.

Álvaro Valles, el héroe inesperado en un desierto de ideas
Lejos de espabilar tras el paso por los vestuarios, la segunda mitad escenificó la peor versión del cuadro heliopolitano. La sala de máquinas verdiblanca se atascó por completo, firmando una circulación de balón lenta, horizontal y sin profundidad alguna. El entramado defensivo navarro no sufrió para contener los tímidos acercamientos de un Betis roto entre líneas.
Ante este panorama de asedio rojillo, emergió la figura de Álvaro Valles. El guardameta andaluz se vistió de salvador con intervenciones de muchísimo mérito, sosteniendo en solitario a un equipo que parecía haber bajado los brazos tanto táctica como anímicamente.

La pizarra de Pellegrini no encuentra el rumbo
La falta de soluciones también se hizo evidente en el banquillo. Las sustituciones ordenadas por el «Ingeniero» Pellegrini no aportaron la chispa ni el cambio de dinámica que el partido exigía a gritos. El Betis volvió a demostrar una dependencia casi total de las individualidades, huérfano de una estructura de equipo sólida.
La realidad clasificatoria aprieta. Con la ansiada zona Champions esfumándose en el horizonte, el Real Betis se asoma a un tramo final de temporada plagado de dudas. La debilidad en ambas áreas y el cortocircuito en la medular amenazan con dejar el proyecto deportivo de este año en papel mojado si no se encuentra una reacción inmediata.
